lunes, 7 de noviembre de 2011

MARGINALIA (I)


Gil de Siloe. El retablo mayor de la Cartuja de Miraflores.



El dragón, -del latín draco y del griego drakon, “víbora o serpiente”- es un monstruo con alas, una o varias cabezas de bestia de presa, patas de cuadrúpedo, cubierto de escamas; temible por su mirada de fuego, su aliento apestoso, y su enorme cola de reptil, cuyos anillos destrozan todo aquello que estrechan. Diversas tradiciones afirman que la mejor forma de domarlo consiste en rociarlo con agua bendita o pasarle una estola por el cuello, para después poder llevarlo como un perro.
La interpretación de la figuración marginal ha generado disparidad de opiniones entre los historiadores de arte. Unos defienden su caracter significativo y otros su carácter decorativo.
Entre las orlas  con iconografía marginal más interesantes del gótico final están las que decoran los retablos y sepulcros realizados por Gil de Siloe. Los marcos de sus retablos, salpicados de motivos figurativos, presentan cierta relevancia.
El retablo mayor de la iglesia de la cartuja de Miraflores, Burgos, es una obra maestra en su diseño y en su concepción, original y bien estructurada. Está hecho para que cause un fuerte impacto visual, al tiempo que define con orden y coherencia un programa donde se reiteran los signos eucarísticos.
Limitado por dos orlas, la orla superior es semejante a la que enmarca el retablo de la capilla de la Concepción de la catedral de Burgos, donde por un ramaje que recorre el espacio superior, se distribuyen una suerte de putti y personajes fantásticos, fundamentalmente dragones. Mayor interés presenta la orla inferior donde las hojas de vid y los racimos se reparten por toda la zona, siendo el dragón el animal predominantemente representado.
Los dragones eran animales que se incluían habitualmente en los bestiarios medievales, que no eran sino tratados zoologicos moralizados basados en gran parte en el Physiologus (un texto griego probablemente escrito en Alejandria en el siglo IV). Las Etimologías de Isidoro de Sevilla, escritas en el siglo VI, incluyen una descripción del dragón usado con frecuencia en los textos del bestiario: “El dragón es la serpiente más larga, y de hecho el animal más largo de la tierra. Su nombre en latin es draco, derivado del nombre griego drakon. Cuando sale de su cueva perturba el aire. Tiene una cresta, una pequeña boca, y un pequeño cuello. Su fuerza reside en su cola más que en sus dientes; no hace daño a las bestias, no muerde ... No tiene veneno y no necesita matar mordiendo, mata estrangulando”.
A los dragones se les representaba normalmente con dos o cuatro patas, largas colas y alas. Los dragones no fueron dibujados simplemente por placer. De acuerdo con el escriba del Bestiario de Aberdeen, las ilustraciones de los animales se veían justificadas como herramientas didácticas “para mejorar las mentes de la gente ordinaria, en una forma tal que el alma fuera percibida al menos físicamente cosa que tenía dificultad en una mentalidad codiciosa: lo que tenían dificultad de comprender con sus oidos, podían percibirlo con sus ojos ”. El dragón presentaba así una función alegórica y moral.
Fue muy asociado con el Demonio, tambien la más grande de las serpientes. Al igual que la fortaleza del dragón no residía en sus dientes sino en su cola, el Demonio desprovisto de su fortaleza fue empujado a engañar con la mentira
El Apocalipsis o Libro de la Revelación que Dios hizo al apóstol Juan, fue el libro de la Biblia más extendido en la Edad Media y uno de los que se ilustraba con las más bellas imágenes. De todas las visiones descritas por Juan en su libro, la más terrorífica es la del dragón y sus dos discípulos:la bestia del mar y la bestia de la tierra. En ella figuran los diversos aspectos de la obra de Satanás o de las fuerzas del mal, es decir, el espíritu de poder, la blasfemia, la idolatría y la herejía. Dió lugar a representaciones extraordinarias. 

Juan vió primero aparecer en el cielo un rojo dragón monstruoso … que con su cola barrió a la tercera parte de las estrellas del cielo. El arcángel Miguel llegó y lo arrojó del cielo. Emergió entonces del mar una bestia terrible: tenía cuerpo de leopardo, patas de oso, boca de león, … El dragón le había transmitido su poder. Representaba al espíritu de poder del mundo. Finalmente apareció en la tierra otra bestia monstruosa, era la bestia de la tierra; en la cabeza llevaba dos cuernos como el Cordero de Dios, pero hablaba como el dragón: representaba a los falsos profetas y al Anticristo.


Estos animales aterradores servían en la Edad Media para la edificación cristiana de los fieles. En la “Somme le roi” de fray Laurent, un catecismo escrito para el rey Felipe II el Atrevido, duque de Borgoña, la imagen de la bestia del mar es objeto de un comentario: "Esta bestia terrible, es el diablo que viene del mar del Infierno, trayendo consigo el dolor y la amargura. Su cuerpo es el de un leopardo, con bata de mil colores, porque el diablo tiene mil trucos para engañar y tentar a los cristianos. Tiene patas de oso, porque lo mismo que los osos llevan a su presa firmemente entre sus garras, el diablo lleva a los hombres entre las garras del pecado. Tiene boca de león, por que es muy cruel … “


Los motivos que se representan en las orlas figurativas de Gil de Siloe son variados, pero en algunos casos se efectúa una reiteración de los mismos en aras de mantener cierta simetría compositiva.
Uno de los modos más interesantes de mirar a las marginalias es contemplarlas como proverbios o refranes visuales. Algunas de sus imágenes puedieron haber funcionado como los proverbios lo hacen en el lenguaje, como una información suplementaria.
El más conocido, por omnipresente, motivo marginal es el de las creaciones fantásticas de seres híbridos y grotescos cuyos cuerpos están constituidos por variados elementos obtenidos mezclando diversas criaturas.
Es innegable que el bestiario fantástico fue uno de los motivos escultóricos que mayor efecto de intimidación provocaba en el hombre medieval. Estas extrañas y peculiares bestias se generaban, en general, por combinación de partes de animales diferentes, creando seres, en ocasiones, atroces. Estos animales podían ser representados solos o en lucha entre sí o con hombres indefensos, con el objetivo de conmover y motivar al creyente en su esfuerzo por evitar las tentaciones y renegar del pecado
Aunque, en general, cualquier símbolo tiene dualidad de significados, incluso completamente opuestos, en la Edad Media se usaron ciertos animales con predilección para manifestar el bien y otros como formas del mal o del diablo.


BIBLIOGRAFÏA:
-Fernando Gutierrez Baños, "Hacia una historia de la figuración marginal", A.E.A. 1999.
-Isabel Mateo Gómez, “Temas profanos en la escultura Gótica española. Las sillerías de coro”, Madrid 1979.
-Eloino Nacar y Alberto Colunga, "Sagrada Biblia", Madrid 1963.
-Beatrice Gilman Proske, “Castilian Sculpture. Gothic to Renaissance”, New York 1951.
-Fernando Villaseñor Sebastián, “Iconografía marginal en Castilla 1454-1492”, Madrid 2009.
-Joaquin Yarza,  El retablo mayor de la cartuja de Miraflores”, Burgos 2001.
-Harold E. Wethey, "Gil de Siloe and his school", Massachusetts 1936.
 

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