miércoles, 10 de octubre de 2012

ESCULTURA FUNERARIA (III)


Sepulcro del Infante Alfonso (Cartuja de Miraflores, Burgos).
(SEGUNDA PARTE)


La visión que tenemos ahora del sepulcro, protegido por una amplia reja, no es seguro fuese la que se pretendió cuando su construcción. Amador de los Ríos en su obra "Burgos. España. Sus monumentos y sus artes" publica un dibujo de Isidro Gil, fechado en 1887, donde no figura la verja; al igual que lo hace Genaro Pérez Villaamil en un grabado de la "España artística y monumental" que se editó en 1845, aunque este pintor solía ser muy imaginativo en sus obras. J.B. Waring en 1852 le representaba así:
Tarin y Juaneda en 1896 contaba que las rejas existentes entonces, que protegían los sepulcros del Infante y de sus padres, fueron rehechas a mediados del siglo XIX, por León Alonso industrial de Burgos, al haber sido "destrozada en guerras y revoluciones de este siglo". Los restauradores que trabajaron en la Cartuja en 2006 se limitan a indicar "Estas cancelas están formadas por piezas de diversas épocas ...".

II. EL DISEÑO DEL SEPULCRO.

El sepulcro del Infante Alfonso en la Cartuja de Miraflores, realizado en alabastro con un esquema de sepulcro-retablo, está estructurado en tres cuerpos: embasamento o parte inferior, parte central o nicho con la estatua orante, y parte superior con escena de la Anunciación. Todo ello enmarcado por dos pilastras con esculturas de apóstoles y santos cobijadas por doseletes afiligranados.

II.I. EMBASAMENTO O PARTE INFERIOR.

El cuerpo inferior se apoya sobre un zócalo,elemento de transición entre el suelo de la iglesia y el sepulcro, decorado con motivos vegetales -hojas de cardo y roble-, y diversos animales tales como lagartijas, ranas, caracoles, sapos, putti, cuadrúpedos, extraños animales y aves. De las diez o doce orlas decoradas que adornan el sepulcro es quizás esta orla la que presenta una calidad de talla más floja, y en la que intervendrían los colaboradores de Siloe de menor acierto.
El embasamento es una parte del sepulcro de no muy fácil contemplación por la presencia de la verja que le protege y por la estrechez del pasillo que le separa del de sus padres.
El frontal del cuerpo inferior aparece dividido en tres paneles verticales; el del centro está ocupado por un gran escudo heráldico de Castilla y León -cuartelado en cruz con castillos y leones-, sostenido por dos ángeles de grandes y agudas alas, bajo los que se extienden ramas y hojas de roble, entre las que aparece un "putto"; los ángeles conservan aún restos de policromía en el pelo, la cara, y las alas. Para Wethey  la figura del "putto" se introdujo en las representaciones artísticas en España a partir de los manuscritos decorados italianos (aunque su presencia no signifique conocimiento del Renacimiento italiano), y llama la atención en el caso del sepulcro de Alonso por su presencia no sólo en las orlas decoradas sino también fuera de ellas y por el aumento de su tamaño sobre lo que era habitual.
Los dos paneles laterales tienen una decoración muy parecida: un caballero armado, probablemente paje del difunto, sostiene lanza y escudo; a su lado un putto le ayuda  a sujetar la lanza. Sobre unas ramas de roble situadas junto al caballero, soldado o paje se ven trepando tres putti. Los tres paneles tienen como función realizar la presentación profana del difunto; manifiesta la importancia de su status social y familiar. Para Emile Mâle en el siglo XV el papel de los ángeles en los sepulcros deja de ser comprendido, ya no se les concibe como espíritus celestiales, como hermanos del alma inmortal del difunto, sino como pajes ocupados en realizar ciertas tareas con sus señores, como puede ser la de tenantes de su escudo. En el caso del sepulcro de don Alonso quizás habría que considerar a los caballeros o soldados como guardianes del difunto, con un matiz funerario de vigilancia, pues cuesta considerarlos como puros ornamentos.
Las figuras de esta parte del sepulcro, criticadas a menudo, se encuentran casi todas -caballeros armados y putti- en la portada del Colegio de San Gregorio de Valladolid, que para algunos historiadores de arte es posible fuera diseñada por Gil de Siloe y que allí trabajara su taller.
Sobre el zócalo, en las esquinas, se sitúan cuatro grandes leones sonrientes con restos de alguna presa entre sus manos.
Una moldura, con hojas de cardo y roble, en la que figuran multitud de animales enmarca a los tres paneles frontales. La decoración marginal, subordinada al conjunto, será una constante que acapare la atención del espectador; con ella Gil de Siloe nos trae una vez más a la mente la iconografía profana de los márgenes de los manuscritos decorados religiosos.
Quizás con un cierto carácter mágico, esta moldura presenta una serie de animales tales como un pelícano con sus crías, un grifo, una figura diabólica, aves con frutos o con un escudo, un conejo, un león y unos cuadrúpedos, representaciones algunas vinculadas con el mundo de los muertos y propios de la iconografía marginal gótica. Las orlas vegetales se asociaban desde la Antigüedad al mundo sepulcral.

II.II. NICHO.

La parte central del sepulcro lo compone el profundo nicho en el que se presenta arrodillado don Alonso. El arcosolio que sirve de límite al hueco es un arco escarzano, tangente a otro conopial. Un extraordinario cairelado, ahora en su mayor parte desaparecido, a manera de celosía, probablemente dejase en penumbra el fondo de donde emergería la figura del Infante .
Al parecer Gil de Siloe conocía el incunable "Peregrinatio in Terram Sanctam", de Bernhard von Breidenbach, editado en Mainz en 1486 con ilustraciones dibujadas por Erhard Reuwich, y que años después se imprimiría en castellano en Zaragoza. La estampa del frontis no sólo presenta casi el mismo repertorio figurativo sino la misma estructura.
La decoración que cuelga del intradós del arco, y que también figuraba en los laterales del nicho está formada por abundantes ramas y hojas de roble entre las que juguetean algunos putti y algún animal como la ardilla de abundante cola, el zorro ,el águila  y un extraño animal.
El borde inferior del nicho sobresale ligeramente del basamento y está decorado también con una orla con "decoración marginal". De sus extremos arranca otra orla que recorre las partes laterales del nicho y la rosca del arco escarzano en cuyos inicios sobresalen dos ángeles con ropas con agudos y abundantes pliegues metálicos y que portan escudos sin blasonar; el cabello de los ángeles flota hacia atrás como manifestación de su vuelo.
La ornamentación del fondo del nicho está realizada mediante quince cuadrados, organizados en cinco columnas, con temas vegetales (uno de ellos con un caracol en el centro), enmarcados por una orla decorada por animalillos y putti entre hojas y ramas. En los ángulos superiores dos figuras -una muy mutilada- de monje con la cabeza cubierta por capucha, barba apuntada y grueso contario entre las manos.
En el interior del nicho, a cada lado, hay agazapados dos leones  que sujetan escudos sin blasonar; son figuras difíciles de ver.
El arco conopial que enmarca el nicho, tanto en su trasdós como en su rosca va decorado por variados tipos de hojas entre las que destacan las grandes y rizadas hojas de col, frutos, putti y algún conejo. El conopio termina en una estilizada aguja 
En el gablete, superficie entre los arcos conopial y escarzano, el guerrero san Miguel, vestido con armadura y capa, levanta su espada contra el dragón demoníaco de tres cabezas separadas una de las cuales recuerda la de un pato de pico largo.
La lucha por la posesión del alma llegó a figurar con frecuencia en los Libros de Horas iluminados en el siglo XV; el artista caracterizaba al ángel con la armadura y la espada en lucha con, el antiguo rival desde el inicio del mundo, Satán. San Miguel, el ángel de la muerte, el defensor a quien se invocaba en la espera del gran combate, era nombrado incluso en las advocaciones habituales de los encabezamientos de los testamentos junto a la Virgen y tras la Santísima Trinidad. Según Emile Male el éxito de esta escena en el siglo XV fue como consecuencia de la popularidad que tomó el "Ars Moriendi" ( consejos para una buena muerte de acuerdo con los preceptos cristianos de finales de la Edad Media).
Medio oculta bajo el conopio, sobre la escultura de san Miguel, aparece la cabeza grotesca de tres caras de un Trifonte con dos ojos, tres narices y tres bocas visibles. La mayor parte de los historiadores que tratan del sepulcro consideran es una representación de la Trinidad trifacial o tricéfala, una representación que fue considerada herética y monstruosa, condenada por el papa Urbano VIII en el siglo XVII.  De estas representaciones, aunque retiradas del culto, se han conservado algunas, como la que se guarda en el museo del monasterio de Tulebras (Navarra) obra de Jerónimo Cosida, pintada hacia 1570, que perteneció a un retablo.
La dificultad de traducir plásticamente el dogma y misterio de la Santísima Trinidad fue lo que llevó a los artistas a este tipo de simbolismo. Mª J Gómez Bárcena encuentra algún reparo en esa interpretación por estar en el sepulcro cubierta la cabeza por una especie de gorro con forma no muy clara, inclinándose por la interpretación de Panofsky que la relaciona con la virtud de la Prudencia.

II.III. CUERPO SUPERIOR DEL SEPULCRO

El sepulcro termina en una estructura semicircular decorada con sencillas tracerías. Este cuerpo sirve para albergar una de las partes del programa iconográfico religioso: la representación de la Anunciación, tema habitual desde el siglo XIII en los sepulcros al simbolizar el inicio de la Redención.
Sobre uno de los pilares que enmarcan el sepulcro, el izquierdo, está situado la imagen del Arcángel Gabriel. De frente despejada y rostro redondeado viste túnica y capa con irregulares y profundos pliegues bajo el brazo; con su mano izquierda sujeta los fragmentos de lo que debió ser un cetro o un cirio.
En el pilar de la derecha se sitúa la Virgen con su cabeza ligeramente inclinada hacia el arcángel; su holgado manto forma numerosos pliegues. Tiene la mano derecha levantada y con la izquierda sujeta un libro abierto situado sobre un paño.
En el centro, apoyados sobre la aguja del conopio, figuran dos ángeles que sujetan un jarrón con flores por las asas. Es en el transcurso del siglo XIII cuando empieza a aparecer este detalle simbólico; según E. Mâle inicialmente no era un lirio o una azuzena sino una flor de tallo muy largo que se alzaba en el florero y que no simbolizaba la pureza de María sino que la Anunciación tuvo lugar "en el tiempo de las flores", en la primavera.
Ángeles y jarrón aparecen protegidos por el dosel que forma el pináculo de remate.

BIBLIOGRAFÍA.
-Juan de Dios de la Rada y Delgado, "Sepulcro de don Juan II en la Cartuja de Miraflores de Burgos", en "Museo Español de Antiguedades", Madrid 1874.
-María Jesús Gómez Bárcena, "Escultura gótica funeraria en Burgos", Burgos 1988.
-María Jesús Gómez Bárcena, "El sepulcro del Infante Alfonso", en "Actas del Congreso Internacional sobre Gil de Siloe y la escultura de su época", Burgos 2001.
-Beatrice Gilman Proske, "Castilian Sculpture. Gothic to Renaissance", New York 1951.
-Emile Mâle, "L'art religieux de la fin du moyen âge en France", Paris 1922.
-Emile Mâle, "L'art religieux du XIIIe siècle en France", Paris 1986.
-F. Tarín y Juaneda, "La Real Cartuja de Miraflores (Burgos): su historia y descripción", Burgos 1896.
-Mª Dolores Teijeira Pablos, "Un ejemplo de iconografía marginal funeraria: la orla del sepulcro del infante Alfonso en la Cartuja de Miraflores", Reales Sitios, Madrid 1997.
-J.B. Waring, "Architectural sculptural&picturesque in Burgos and its Neighbourhood", London 1855.
-Harold E. Wethey, "Gil de Siloe and his school. A study of late gothic sculpture in Burgos", Massachusetts 1936.
-Joaquín Yarza Luaces, "Los sepulcros reales de la Cartuja de Miraflores", en "La Cartuja de Miraflores. I.- Los sepulcros", 2007.

NOTAS.
-En el pequeño tímpano que se forma entre el trasdós del arco carpanel y el vértice del conopio de la portada del Colegio de San Gregorio de Valladolid, medio oculta por el juego de luces, figura la representación de un Trifonte con dos ojos, tres narices y tres bocas visibles. Los autores del catálogo del Museo Nacional de Escultura escriben en una de sus páginas: "El nombre de Gil de Siloe, apuntado en distintas ocasiones como posible autor de la fachada es, sin lugar a dudas, la hipótesis más probable de cuantas se han propuesto, ... ", si bien nos queda la duda de hasta cuanto es una verdadera creencia de los autores del catálogo o consecuencia de una añoranza ante la ausencia en el museo de alguna obra de "maestre Gil". Para que los lectores puedan hacerse una idea del Trifonte del colegio de San Gregorio se adjunta una fotografía del detalle de la portada.


-Un ejemplar de la edición de 1498 en castellano de la "Peregrinatio in Terram Sanctam" puede verse por internet en la Biblioteca digital Dioscórides, Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. De la edición de 1490 (versión original), también por internet, en la Münchener DigitalisierungsZentrum (MDZ o Munich Digitization Center).
-En la Biblioteca de Castilla y León disponen de un ejemplar del libro de J.B. Waring de 1855. Algunas de sus ilustraciones pueden verse por internet en la Biblioteca Digital de Castilla y León.

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