martes, 18 de diciembre de 2012

ESCULTURA FUNERARIA (IV)


Sepulcro de Juan de Padilla (Monasterio de Fres del Val, Burgos).
(PRIMERA PARTE)


Juan de Padilla "hallándose en el cerco de Granada salió con otros caballeros, el lunes 16 de Mayo de 1491, á escaramuzar contra los moros en la Vega; y después de ejecutarlo muy bien, esforzada y atrevidamente, volvía con los demás al campamento cristiano trayendo quitado de la cabeza el almete, por el gran calor que hacía, cuando ciertos moros, emboscados entre unos valladares, le dispararon una saeta enarbolada, y tan de muerte le hirieron en la garganta, que á pesar de los remedios y cuidado que se le prodigaron, terminó en el mismo día su existencia", escribía Manuel de Assas en 1873.
Era don Juan de Padilla hijo primogénito de los condes de Santa Gadea, don Pedro López de Padilla y doña Isabel Pacheco (hija bastarda de don Juan Pacheco, marqués de Villena); heredó el Adelantado Mayor de Cazorla por muerte de su padre ["Otro oficio hay, que hoy es dignidad en estos reynos y es Adelantado, fue cosa en lo antiguo muy estimada y que la daban a principales hombres,... por merced y buenos servicios y por tiempo.", escribía en 1575 Jerónimo Román de la Higuera]. Paje preferido de Isabel la Católica, que según la tradición le denominaba cariñosamente como "el mi loco" por su temeridad.
A distancia como de siete kilómetros de Burgos, sobre poco más o menos, entre dos áridas lomas, se levantaba un monasterio de la orden de San Jerónimo, cuya verdadera advocación era de "Nuestra Señora de Fres del Val".
["Fres del Val" quiere decir "Fresno del Valle", y en los tiempos actuales, las tres palabras suelen escribirse componiendo una sola: "Fresdelval"].
Un famoso y ricamente dotado establecimiento que prosperó hasta la invasión francesa de 1803; el abandono de los monjes y la desamortización hizo el resto para su casi completa destrucción.
"La Reina Católica -doña Isabel-, mandó trasladar su cuerpo al monasterio; y Doña Isabel Pacheco, por el amor materno y por complacer á su soberana, hizo que para él labrasen en esta iglesia un vistoso y suntuosísimo sepulcro de alabastro con arco en la pared del lado del Evangelio, cerca del altar mayor y junto al de sus bisabuelos los fundadores" (M. Assas).
Casi por tradición se ha creído que Gil de Siloe realizó hacia 1500 una rica sepultura pues parece natural que la reina hubiera recomendado al escultor de los monumentos de sus padres y hermano.  A causa de la inexistencia de documentación que confirme el encargo, la paternidad de la obra ha de decidirse por criterios estilísticos y formales. Yarza plantea que "maestre Gil" -al igual que le ocurrió con el retablo de Santa Ana en la Capilla de los Condestables-, nunca pudo verlo terminado, dado que murió por entonces.
Dentro de la capilla mayor, en el muro del costado de la epístola se levantaba el sepulcro que mandó erigir doña Isabel Pacheco a su hijo Juan de Padilla, muerto en el cerco de Granada. "Dos esbeltas agujas, arrancando del pavimento, flanquean el arco sepulcral de medio punto y con conopio que cobija el lecho mortuorio, la estatua de Don Juan arrodillada en cojines, y su reclinatorio de bulto que se elevan sobre la tumba" (M. Assas).
El 5 de abril de 1870 la Comisión de Monumentos de Burgos elevó a la Real Academia de San Fernando un informe del que extraigo algunos párrafos: "... que manos atrevidas desmontaron los sepulcros y apilaron los mármoles en un rincón de los antiguos claustros del exconvento entre barricas de cerveza y útiles de tonelería; que los nuevos dueños del edificio se consideraban amos de tan respetables corno artísticos despojos; que no podía decirse que piezas podrían faltar, toda vez que estaban amontonadas en su mayor parte; que algunas piezas principales no habían, sin embargo, sufrido grandes mutilaciones; que algunas, muy pocas, estaban en buen estado; que de continuar las cosas tal como se encontraban terminarían por desaparecer; que era de urgente necesidad el proceder ha recoger, no ya los sepulcros, sino los restos de ellos. Esta Comisión, ... [procedió] a recoger y trasladar a esta Ciudad los mármoles y estatuas que componían aquellos funerarios monumentos... procurará esta Comisión ver si es posible armarlos convenientemente como medio de que se conserven y den público testimonio de dos cosas, de las artes del siglo XVI y del poco aprecio con que fueron miradas por algunos en el siglo XIX".
Manuel Assas junto a su texto de 1873 publicó un dibujo donde mostraba cómo lo había visto él unos años antes. El dibujo presenta la sección superior del sepulcro, -ahora eliminada por razones diversas-, con siete nichos vacíos con doseles. Unos años antes, en 1855, cuando Carderera escribió aún estaban ocupados: "Hállase enriquecido con todas las galas y primores del arte ojival, ya por las altas pirámides con estatuetas y pináculos que lo flanquean, ...".
Wethey en 1936 contaba que "cuatro de los arrancados doseles están en el museo de Burgos" (quizás ahora en los almacenes). No obstante, al no haber conseguido algún grabado anterior al dibujo de Manuel Assas que nos permita conocer como era el sepulcro, podemos recurrir a la descripción que de él hacía Madoz en 1846 en su Diccionario: "Si deseais evadiros de melancólicas ideas, dirigid vuestra atención á la delicada escultura de esas tumbas respetables, que ..., suavizan la tristura del corazón con su lánguida tristeza. Maravillosa estructura es la del panteón contenido en la pared, al lado del evangelio... ; el conopio, sus rizadas hojas cárdenas, sus estatuitas á los lados, colocadas sobre frangeada repisa, y por último la efigie del Salvador sirviendo de remate á la gran obra del altar,...". Es decir, en la parte superior, ahora suprimida, existían seis estatuas con una figura de Cristo en lo más alto.
Wethey probó que al menos algunas estatuas, y el paje que acompañaba a Juan de Padilla en el sepulcro no fueron destruidas sino vendidas; descubrió cuatro de las siete estatuas (él pensaba que cinco) de las "colocadas sobre frangeada repisa" en museos americanos, y Gómez Bárcena otra en una colección privada. El paje, aunque sin cabeza, había vuelto antes a Burgos.
Y una nueva noticia -algo inquietante, de ser verdad, pues significaría que desapareció ya estando el sepulcro en el Museo de Burgos-, es lo que señaló Honorato de Saleta y Cruxént en 1898, en la página 174 de su folleto de "Granada a Burgos", al escribir: "El sepulcro de los Padillas existente ahora en la Iglesia del Convento de la Santísima Trinidad, conocido por Las Trinas, se hallaba antes de 1869 en el derruido monasterio de Fresdelval, aunque muy deteriorado, cuando la Comisión de Monumentos determinó que figurase en el Museo Provincial. Es un panteón de alabastro y de extructura maravillosa; ... y la efigie del "Salvador" coronando tan precioso sarcófago, ...".
El Museo Metropolitano de Nueva York conserva la escultura de uno de los Apóstoles que se situaban en la parte alta del sepulcro, la de Santiago el Menor ( 73,6 cm de altura); según la web del museo perteneció a la colección Georges Hoentschel (Paris) de donde pasó a J. Pierpont Morgan y de aquí al Metropolitan.
En el Museo de Bellas Artes de Boston, hay otras tres de las siete estatuas que originalmente adornaron la parte superior. Corresponden a las representaciones de San Judas Tadeo, San Bartolomé y San Juan Evangelista; son tres piezas en alabastro de 70,17 cm, 73,3 cm, y 72,4 cm de altura respectivamente que según la web del museo fueron adquiridas a Bacri Fréres (Paris). Las cabezas de las esculturas son, según Wethey, del estilo de las realizadas por Siloe; la de San Bartolomé recuerda a la de San Felipe y la de San Judas a la de Santiago el Menor, ambas del sepulcro del Infante don Alfonso en Miraflores, y la de San Juan a la del Evangelista del retablo de la Cartuja.
Mª Jesús Gómez Bárcena publicó en 1990 en la revista A.E.A. un artículo sobre una pieza en alabastro subastada -como santo fundador procedente de Italia del norte-, en la sala Druot de Paris el 25-11-1985  que con gran probabilidad perteneció al sepulcro de don Juan de Padilla y que representa al apóstol Santo Tomás; de una altura de unos 72 cm se conserva en colección particular [La reproducción fotográfica de que dispongo no presenta un mínimo de calidad al estar tomada de una fotocopia del artículo de la citada revista; ofrezco mis disculpas pero pienso que es mejor que figure aún de esta forma que su ausencia].
Se desconoce el paradero de las otras dos estatuas que completaban el remate del monumento. El Museo Arqueológico Nacional de Madrid conserva dos piezas de tamaño -unos 40 cms-, sensiblemente inferior a las citadas -un rey David y un Profeta-, que según el decir de Ángela Franco Mata pertenecieron al sepulcro, aunque "debieron ser ejecutadas para ser colocadas en lugar no ciertamente preferente".
Observando de cerca  y con detenimiento la parte superior del dibujo del sepulcro que publicó Assas en 1873 se notan las marcas dejadas por el apostolado en el muro que acogía el sepulcro; son de unos 80 cms de altura. Un rápido montaje puede ayudarnos a hacernos una idea de como fue esa parte del monumento.
Con los párrafos anteriores se trata tan sólo de comprender el actual montaje del sepulcro de Juan de Padilla en el Museo de Burgos; una reconstrucción voluntariosa pero que no refleja su aspecto en el siglo XVI en el monasterio de Fresdelval. La pérdida de esbeltez -supresión del cuerpo superior y eliminación del zócalo y de la moldura inferior -, la desaparición de parte del apostolado, de la imagen de la coronación del monumento y de algunas otras, así como de parte de la decoración hace que el aspecto del sepulcro que hoy podemos contemplar en el Museo sea una imagen -aunque bella- distorsionada de lo que fue el sepulcro de don Juan de Padilla. Pero es lo que hay.
Quizás convenga señalar que aunque el sepulcro de Juan de Padilla se basase en el del Infante don Alfonso  de la Cartuja de Miraflores era más arquitectónico -quizás algo sobrecargado en la parte alta con su serie completa de siete estatuas-, con una mayor tendencia hacia la verticalidad (ahora perdida en el montaje de Burgos) y más parco en ornamentación.

BIBLIOGRAFÍA.

-Manuel de Assas, "Monasterio de Fres del Val", en "Monumentos Arquitectónicos de España", Madrid 1878.
-Valentín Carderera y Solano, "Iconografía española", t.II,  Madrid 1855.
-Agustin Durán Sanpere y Juan Ainaud, "Escultura gótica" en "Ars Hispaniae", Madrid 1956.
-Mª Ángela Franco Mata, "Tres esculturas góticas procedentes del Monasterio de Fresdelval (Burgos) en el Museo Arqueológico Nacional", Rev. Arch. Bibl. Mus., Madrid 1978.
-María Jesús Gómez Bárcena, "Escultura gótica funeraria en Burgos", Burgos 1988.
-María Jesús Gómez Bárcena, "Un Santo Tomás de Gil de Siloe"; AEA nº.249, Madrid 1990.
-Pascual Madoz, Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de España y sus posesiones de Ultramar", t. IV, Madrid 1846.
-Augusto L. Mayer, "El estilo gótico en España", Madrid 1960.
-Basilio Osaba y Ruiz de Erenchun, "Historial del Museo arqueológico de Burgos", B.I.F.G. nº.152, Burgos 1960.
-Beatrice Gilman Proske, "Castilian Sculpture. Gothic to Renaissance", New York 1951.
-María José Redondo Cantera, "El sepulcro en España en el siglo XVI. Tipología e iconografía", Madrid 1987.
-Enrique Serrano Fatigati, "Monasterio de Fresdelval" en "Notas Arqueológicas", Madrid 1903.
-Harold E. Wethey, "Gil de Siloe and his school. A study of late gothic sculpture in Burgos", Massachusetts 1936.
-Joaquín Yarza Luaces, "La imagen del rey y la imagen del noble en el siglo XV castellano", en "Realidad e imágenes del poder: España a fines de la Edad Media", Ámbito, Valladolid 1988.
-Joaquín Yarza, "Gil de Silóe", Historia 16, Madrid 1991.

NOTAS.

-Fotografías antiguas de Fresdelval y del monumento de Juan de Padilla pueden verse por internet, entre otros páginas web, en la Fototeca del Patrimonio Histórico (especialmente en el "archivo Villanueva",con fotografías realizadas por Eustasio Villanueva Gutiérrez), en la Biblioteca Nacional de España (reproducciones de J. Laurent, fototipias de Hauser y Menet a partir de fotografías de J. Pujol, Aguacil, etc) o en una pequeña pero magnífica colección en el Instituo de Educación Secundaria "Conde Diego Porcelos" de Burgos. Reproducciones relativamente modernas, en color, pueden verse en Flickr. Las fotografías antiguas que aparecen en este post son "reelaboraciones estéticas" que tratan de mantener la información original de las antiguas.
-Las esculturas de san Judas, san Bartolomé y san Juan Evangelista pueden verse por internet en la página web del Museum of Fine Arts Boston simplemente buscando en las Colecciones las obras de Gil de Siloe. De forma análoga, pero en el The Metropolitan Museum of Art de N.Y., la de Santiago el Menor; la página web de este museo permite observar también la parte posterior de la escultura donde figuran restos de la argamasa que la unía al muro.  

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