lunes, 18 de marzo de 2013

ESCULTURA FUNERARIA (V)


Sepulcro del obispo Alonso de Cartagena ( Catedral de Burgos).


El sepulcro del obispo Alonso de Cartagena en la capilla de la Visitación de la catedral de Burgos no siempre fue como lo vemos ahora; aunque tampoco los historiadores de arte se ponen de acuerdo que aspecto tenía inicialmente.
El 17 de febrero de 1440 el obispo pidió permiso y lugar al cabildo, para levantar su capilla funeraria; el 6 de abril de 1442 se menciona en el acta capitular de la catedral de Burgos como terminada, habiendo sido su autor, según la tradición, Juan de Colonia (su esposa y él están enterrados bajo lápidas de la entrada de la capilla). Don Alonso de Santamaría sería el primer promotor de una gran capilla funeraria de patrocinio personal; hasta entonces los prelados medievales disponían su sepulcro en espacio compartido.
En el centro de la capilla -conocida como de la Visitación-, se encuentra el sepulcro de don Alonso de Cartagena. Varios documentos citan el sepulcro como construido antes de la muerte del obispo; uno de ellos, de 1449, recogido por Martinez y Sanz en su historia de la catedral de Burgos, menciona la fundación de la capilla: "Ubi jam monumentum lapideum sub quo corpus nostrum recondatur, quando omnipotens Deus nos vocare dignabitur sculptum et fabricatum est" ; otro, algo anterior pues se fecha en 1447 y también recogido por Martinez y Sanz, cita la fundación de una misa cantada en la capilla: "donde ya está hecho el sepulcro para el cuerpo del mismo señor Obispo, cuando Dios se digne llamar su alma" ("ubi jam aedificatus est loculus, seu sepulcrum pro corpore ejusdem Domini Episcopi, cum Deus animan ejus vocare dignabitur").
Tres años antes de su muerte el obispo redactó el 6 de julio de 1453 su testamento; en él dice: " volo ... corpus meus sepeliri in ecclesia burgensem in capilla nova Sancte Visitacionis in monumento illo quod sepultura mea fabricata est...". Dos días antes de morir confirmó ante escribano la validez de las disposiciones testamentarias adoptadas anteriormente, dejando para la capilla de la Visitación todos los ornamentos y demás objetos litúrgicos  que acompañaban al obispo en sus viajes, destacando entre ellos "una Cruz grande de azabache que compró en León al retorno de la romería" [según pergamino que se guarda en el Archivo de la Capilla de la Visitación; citado por López Mata].
El sepulcro es de tipo exento, orientado hacia el altar mayor de la capilla, con urna de alabastro sobre basamento de piedra y figura yacente en alabastro sobre cama en piedra en cuyo borde está grabado como epitafio en letras capitales el elogio que la Biblia hace de Moisés [Eco 45,1]; dice así: "Dilectus Deo e Hominibus cuius memoria in benedictione est" (Amado de Dios y de los hombres cuya memoria es bendita). El tipo de letra, capital, según Johannes Röll sorprende en una época en que se utilizaba sistemáticamente la letra gótica para las inscripciones funerarias siendo muy improbable que el texto inciso en el sepulcro provenga de la primera mitad del siglo XV considerándola más apropiada para el cuarto período del siglo; para Gilman Proske, además, el texto de la inscripción "no es apropiado para una persona que aún vive".
La solera, de unos 25 cms., está formada por molduras convexas y una gran escocia, y descansa directamente en el suelo; lleva seis escudos que tienen en su campo la flor de lis (blasón que había tomado su padre cuando se convirtió al catolicismo) situados en las cuatro esquinas del embasamiento y dos en cada uno de los lados mayores. Sobre la solera se apoya el cuerpo del sepulcro que se adorna con figuras bajo arcos separadas por pilares; los dos lados mayores se dividen en seis encasamentos, y en tres los menores, con figuras de santos sobre pequeñas basas en las que se indican sus nombres. Las dimensiones del arca sepulcral son de 2 metros de largo por 76 cms de ancho con una altura de 60 cms.
En el acta capitular del 6 de abril de 1442 en la que se recoge que al cabildo "les placía que el dicho señor Obispo fuese sepultado en ella en sepultura alta ..." se señala también que "el dicho señor Obispo dijo que ploguiese á los dichos señores Dean y Cabildo que la dicha capilla de Santa marina fuése intitulada en la fiesta de Santa María, cuando Santa María visitó á Santa Elisabed; é esta fiesta que sea solemnizada con su ochavario ...". El encasamento de la cabecera del sepulcro lo preside una imagen de la Visitación acompañada a cada lado por un ángel tenante de escudo con la flor de lis bajo el capelo de obispo; los alojamientos de las figuras se adornan en su parte superior con arcos conopiales con corlas y decoración vegetal en su trasdós. La fuente iconográfica es un pasaje del Evangelio de San Lucas [I, 39-56] o del Protoevangelio de Santiago [XII, 2]; los escasos datos que aportan se traducen en la sobriedad de los personajes y en la ubicación del escenario. No obstante se distinguen claramente sus identidades: Santa Isabel se cubre la cabeza con una toca y su túnica con el manto haciendo ademán de tocar el vientre de la Virgen, mientras María, más joven, deja ver su larga cabellera situando sus brazos delante del cuerpo.
A los pies del sepulcro en el encasamento central se representa la escena de la Imposición de la casulla a San Ildefonso por la Virgen; a cada lado dos ángeles con escudos iguales a los de la cabecera. El motivo principal -imagen sobre la leyenda de la imposición de la casulla al prelado hispanovisigodo de Toledo por su defensa de la virginidad de María-, quizás haga alusión al nombre del obispo don Alonso.
En el lateral derecho del cuerpo del sepulcro se representa a San Pedro y San Pablo en el centro, acompañados por cuatro Padres de la Iglesia identificables por su nombre escrito en la repisa sobre la que se apoyan; son San Ambrosio, San Agustín, San Jerónimo y San Gregorio. En el arca sepulcral ya no se celebra como en siglos anteriores el drama de la partida del alma desde el cuerpo del difunto; se enfatiza ahora el apoyo de los santos y la devoción a alguno de los acontecimientos de la vida de Cristo o de la Virgen.
En el lateral izquierdo del cuerpo figuran seis santos que podrían ser de especial devoción del obispo y en general relacionados con Burgos; son Santa Úrsula, Santa Casilda, Santo Domingo de Guzmán, San Juan de Ortega, San Vítores y San Lesmes. Las pequeñas figuras no obedecen a un patrón estándar sino que han sido estudiadas individualmente habiéndose seleccionado cuidadosamente un tipo facial diferente para cada una de ellas así como una sencilla pose; para Julia Ara presentan "un aspecto idealizado y amable con ecos todavía del estilo internacional".
Los paños de las ropas de las pequeñas figuras son voluminosos y presentan abundantes dobleces; su caída es predominantemente en bolsas con forma de V con algunas grietas secundarias más bajas, largos dobleces y extremos que a veces se arrastran; por su disposición, por la organización plástica de las figuras y por su naturalismo considera Beatrice Proske que presentan un fuerte influjo del arte flamenco de la época. La iconografía de Santa Casilda -hija de un sultán musulmán de Toledo-, hace referencia a la tradición según la cual practicaba la caridad llevando alimentos a los prisioneros cristianos de su padre, hasta que un día fue descubierta y entonces los alimentos que ocultaba entre sus ropas se convirtieron en rosas; cuenta la leyenda que murió en La Bureba (Burgos) a donde había ido para curarse sumergiéndose en un pozo milagroso de un ermitaño.
Una de las representaciones que figura en el arca sepulcral es la de San Vítores, natural del arzobispado de Burgos, santo de los denominados cefalóforos -en griego "portadores de cabezas"-, y del que al parecer fue muy devoto don Alonso de Cartagena. Había nacido en Cerezo de Río Tirón hacia el año 800, y cuenta la leyenda que hecho prisionero por los moros por predicar fue crucificado, posteriormente decapitado en Quintanilla de las Dueñas y tras ello se levantó, cogió la cabeza con sus manos y se dirigió a su pueblo donde realizó numerosos prodigios.
La estatua yacente del obispo reposa en el centro de la cama apoyada la cabeza sobre dos almohadas decoradas con cordoncillos en los bordes y borlas en las esquinas. Une sus manos enguantadas con valiosos joyel y con el brazo izquierdo sujeta el báculo decorado con la representación del obispo arrodillado ante la Virgen. Cubre su cabeza con mitra también muy decorada.
El obispo presenta un rostro arrugado y de características angulosas; la piel cubre los huesos con pliegues superficiales, con estrías en las esquinas de los ojos y marcados surcos desde la nariz y la boca. La dureza de la línea, los ojos abiertos y los labios comprimidos le dotan de una impresión de severidad. El modelado del alabastro está obscurecido por vetas rojizas.
La textura de las telas y los bordados de la mitra, de las vestiduras y de la almohada contrastan con la simplicidad sin adornos de los santos que rodean el arca sepulcral sobre la que reposa por lo que se sospecha puede ser de ejecución posterior.
Don Alonso García de Santa María, judío de origen, era hijo de don Pablo -R. Selomó Levi antes de su conversión-, obispo de Burgos entre 1415 y 1435; nació en la misma ciudad en 1384, donde su padre estuvo casado antes de recibir las órdenes del sacerdocio. De él decía Hernando del Pulgar, "fue hombre de buen cuerpo, bien compuesto en la proporción de sus miembros, tenía cara y persona muy reverenda". 
Y el Padre Flórez -basándose también en Hernando del Pulgar-, escribía: "dedicóse a las letras de filosofía, cánones y derecho civil en todo lo cual salió excelente Maestro". Fue enviado por el rey Juan II de Castilla en 1434 al Concilio de Basilea como embajador y a su regreso a Burgos -muerto su padre el obispo don Pablo-, fue confirmado obispo por el Papa Eugenio. Desde el punto de vista de sus actividades artísticas sobresale la atención que prestó a la catedral de su ciudad natal, a los monasterios de San Pablo de Burgos, al de San Juan de Ortega y a otras Iglesias de su diócesis.
La parte superior del báculo pastoral aparece minuciosamente tallado como si fuera de marfil con putti alados, pequeñas figuras y un obispo arrodillado ante la Virgen con el Niño.
En la estatua de bulto completo del obispo destaca también el tratamiento de sus ropas, en particular la casulla donde se representa a San Pedro y San Pablo. Para Wethey los santos, así como la decoración con doseles que les cobijan, son similares a los que figuran en el frontal derecho del cuerpo del sepulcro; el mismo autor considera además que son casi idénticos en el diseño y en el tratamiento que el San Pedro y Santiago el Menor del monumento de Juan II de la Cartuja de Miraflores aunque no necesariamente debidos a la misma mano.
Los pies del obispo, difíciles de distinguir por estar sobre ellos un servidor eclesiástico que sujeta con sus manos un gran libro abierto, gastan rico calzado. El servidor tiene los dedos entre las páginas y la cabeza reclinada hacia atrás; detalle con frecuencia ensalzado -Wethey la considera "pura genialidad en sí misma"-, y que es debido a que los límites del bloque de alabastro no permitían tallar una figura vertical del acompañante al estar esculpido en la misma pieza que el obispo.
Una de las cuestiones debatidas por los estudiosos del sepulcro -a pesar de los documentos que citan su construcción antes del fallecimiento del obispo-, es la de su fecha de realización; muchos de ellos no están de acuerdo con aceptar que el sepulcro estuviese ya terminado, tal y como lo vemos ahora, hacia la mitad del siglo XV, dado su tratamiento estilístico y la calidad del trabajo más propio de una producción de época más tardía.
Augusto Mayer ( y también López Mata) distingue dos tiempos en la ejecución del sepulcro; uno correspondería a la realización de la urna con sus relieves y escudos acorde con el estilo del quinto decenio del siglo, el otro, más tardío, incumbiría a la elaboración de la figura del yacente que pudo ser una de las obras más antiguas del maestro Gil de Siloe. Harold Wethey, aduciendo razones estilísticas, cree que todas las partes del sepulcro son contemporáneas y que el monumento actual sería de hacia 1475 probablemente encargado por don Pedro hermano del obispo dado que todo en el sepulcro se relaciona con el estilo flamenco; para él el sepulcro que ahora vemos sería el sustituto de uno anterior.
López Mata indica que después de la muerte del obispo la dotación de la Capilla -puesta bajo el patronato de su hermano don Pedro de Cartagena-, se engrandeció con los legados del Obispo y de familiares suyos; y transcribe parte del texto de un inventario del año 1488 que se guarda en el Archivo de la Capilla de la Visitación (Legajo 7º, núm. 8) y que al hablar de las diversas cruces de que disponía la Capilla menciona una de plata dorada con las armas de don Alonso de siete marcos de peso, y otra grande de azabache que adquirió en León "questá sobre la sepultura del dicho señor obispo". ¿Cómo podría ubicarse sobre la cama del sepulcro la cruz "grande de azabache" si ya existía la efigie de don Alonso?.
Según Proske las figuras de acompañantes sentadas o de rodillas a los pies del difunto sólo aparecen en la segunda mitad del siglo XV (posiblemente la primera sea la del paje del sepulcro de Pedro de Valderrabano en la catedral de Ávila), por lo que le parece bastante improbable se realizara en 1447 cuando está documentado el sepulcro como ya existente.
En la pared del lado de la Epístola de la capilla, empotrado en ella, figura un ángel que sostiene una cartela desenrollada dejando ver un largo epitafio de Alonso de Cartagena escrito en minúsculas góticas (similar a la de otras inscripciones de la época en la catedral de Burgos); bajo ella dos escudos: uno con la flor de lis bajo capelo con las borlas y el otro con las letras S y M entrecruzadas y encima una corona.
Resulta difícil aventurar si fue maestre Gil el autor, al menos parcial, del sepulcro del obispo Alonso de Cartagena; pero, tal como señala Julia Ara, "es un punto de referencia en el comienzo de un nuevo estilo en la escuela burgalesa".

BIBLIOGRAFÍA.

-Clementina Julia Ara Gil, "Escultura en Castilla y León en la época de Gil de Siloe. Estado de la cuestión", en "Actas del Congreso Internacional sobre Gil Siloe y la Escultura de su época", Burgos 2001.
-Emile Bertaux, "La peinture et la sculpture espagnoles au XIVe et au XVe siècle jusqu'au temps des Rois Catholiques", en "Histoire de l'Art" de André Michel, t.iii, 2ª parte, Paris 1908.
-Valentín Carderera y Solano, "Iconografía española. Colección de retratos, estatuas, mausoleos y demás monumentos inéditos de reyes, reinas, grandes capitanes, escritores, etc. desde el siglo XI hasta el XVII", t. II, Madrid 1855 y 1864.
-Fr. Henrique Florez, "España Sagrada", t. XXVI, Madrid 1771.
-Mª Jesús Gómez Bárcena, "La Visitación y el Nacimiento en los sepulcros góticos burgaleses", BIFG nº. 199, Burgos 1982.
-Teófilo López Mata, "La capilla de la Visitación y el obispo don Alonso de Cartagena", en B.I.F.G., Burgos 1947.
-Teófilo López Mata, "La Catedral de Burgos", Burgos 1950.
-Mª Jesús Gómez Bárcena, "Escultura gótica funeraria en Burgos", Burgos 1988.
-Manuel Martinez de Burgos, "Don Alonso de Cartagena, obispo de Burgos. Su testamento", en R.A.B.M., Madrid 1957.
-Manuel Martinez y Sanz, "Historia del templo catedral de Burgos", Burgos 1866 (ed. facsimil, Burgos 1997; existe también ed. en internet).
-Augusto L. Mayer, "El estilo gótico en España", Madrid 1960.
-Beatrice Gilman Proske, "Castilian Sculpture in Spain. Gothic to Renaissance", Nueva York 1951.
-Hernando del Pulgar, "Los claros varones de España", 1632.
-Johannes Röll, "Dilectus deo et hominibus. The tomb of bishop Don Alonso de Cartagena", en "Actas del Congreso Internacional sobre Gil Siloe y la Escultura de su época", Burgos 2001.
-Harold E. Wethey, "Gil de Siloe and his school", Massachusetts 1936.


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