lunes, 5 de mayo de 2014

SILLERÍAS DE CORO (VII)

De la sillería de coro de la catedral de Ciudad Rodrigo.
"Drôleries", Frisos y Misericordias.
EPÍLOGO.
                                                                      

Sobre los Frisos desaparecidos o que nunca existieron.
"De los cuarenta y un sitiales altos que constituyen la sillería tan solo veintiséis presentan en sus dorsales los pequeños frisos o bandas decorativas inferiores; doce los han perdido, o nunca los tuvieron, y tres son estalos algo especiales (dos de honor y uno episcopal)", esto se decía cuando hablábamos de los pequeños frisos que decoran los tableros de los respaldos de las sillas altas del coro de la catedral de Ciudad Rodrigo. Un ejemplo de dos respaldos -uno con friso y otro sin él-, puede verse en la fotografía siguiente.
No parece que tenga mucho sentido el que no se realizasen los frisos en todos los estalos cuando se construyó la sillería pues figuran en los paneles los taladros donde se anclaban. Probablemente el paso del tiempo -eufemismo de la mano del hombre-, haya sido el responsable de su desvanecimiento. Además las hojas de las puertas de acceso desde el exterior a las filas altas del coro de los lados del evangelio y de la epístola presentan paralelismos con los dorsales, en particular la presencia de un friso con decoración vegetal con "drôleries". 
Estas puertas estuvieron en su día en el interior del coro -sus vanos se cierran en la actualidad por unas cortinas rojas-, y no en los muros como ahora. Servían para acceder a las sillas altas con discreción una vez iniciados los oficios.
En la realización de los pequeños frisos o bandas decoradas Rodrigo Alemán y su taller emplearon como modelos algunos de los grabados que decoraban los primeros Libros de Horas impresos. El Museo de la Catedral de Ciudad Rodrigo conserva un ejemplar, en vitela y con grabados, de las "Horae ad usum Romanum" impresas Paris en julio de 1504, por Philippe Pigouchet -sin portada y encuadernación original-, que si bien debió de ser utilizado cuando la talla de la sillería no contiene todos los grabados que, obtenidos de los primeros Libros de Horas impresos, fueron empleados por Rodrigo Alemán; éste pudo disponer, por tanto, de estampas sueltas con grabados sacados de diversos Libros de Horas o de un libro de modelos con dibujos de ellas.

Como se ve en la fotografía anterior, en los primeros Libros de Horas impresos, el texto se enmarcaba por los cuatro márgenes con orlas de grabados. La orla del borde exterior era siempre más ancha que la opuesta restringida a una decoración vegetal con pequeños seres en general fantásticos y que en cierto sentido recuerda a la ornamentación de los estalos altos de la sillería; salvo la idea general no he encontrado en ella ningún motivo particular que hubiera empleado Rodrigo Alemán en la sillería. La orla superior es unas veces un simple o doble rectángulo que aloja diversas escenas -en el caso del mensario p.e.  los grabados hacen referencia a los trabajos agrícolas del mes y a sus correspondientes signos zodiacales-, o una estrecha banda con ornamentación vegetal y fantástica y de donde maestre Rodrigo tomó diversos grabados para ser utilizados como modelos en las tallas de los frisos de las sillas altas del coro de Ciudad Rodrigo. La orla del margen inferior acostumbra ser casi siempre un simple rectángulo y presenta escenas de género o fantásticas habiendo sido estas también empleadas en la sillería para la talla de los frisos. La orla del borde exterior de la hoja solía decorarse con un numero variable de grabados- lo normal entre 3 y 5-, relativos a festividades litúrgicas o a representaciones profanas; algunos de estos últimos fueron utilizados en Ciudad Rodrigo para decorar las misericordias.
Los grabados que se tomaron como modelos para la sillería fueron algunos de los que con formato estrecho y alargado decoran la parte superior de los Libros de Horas impresos, aunque otras veces, se eligió uno de los pocos grabados con motivos fantásticos y más anchos que figuran en la parte inferior. Lo habitual era que el entallador copiase el modelo con bastante fidelidad como es el caso del friso que presenta a un híbrido caracterizado como obispo o abad mitrado de cintura para arriba enfrentado a un cuadrúpedo fantástico, grabado que si bien no figura en el Libro de Horas conservado en Ciudad Rodrigo aparece en muchas de las ediciones realizadas por Pigouchet -ediciones de 1497 o de 1500, p.e.-, o por Simón Vostre. Si el entallador gozaba de una cierta maestría, tampoco tenía problemas para introducir variaciones sobre lo representado en el grabado o incluso para emplear este tan sólo como inspiración; puede haber sido el caso de uno que muestra a un ser fantástico de dos cabezas contrapuesto a un híbrido con cabeza humana recreado con gran maestría por Rodrigo Alemán o alguno de sus mejores entalladores.
Otro de los motivos detectados en el Libro de Horas impreso por  Pigouchet y en la sillería es el de un "cuadrúpedo alado de dos patas" que gruñe o ladra a un hombre con capucha que permanece sentado.
Lo de la utilización de grabados con cuadrúpedos fantásticos era algo bastante querido; así, ya hemos visto en "posts" anteriores a un cuadrúpedo con el cuello enrollado sobre sí mismo que en la talla lleva una rama en la boca y en el grabado ésta se acerca a una flor.
Otro caso en el que el entallador no copia la escena representada en la estampa sino que tan sólo la emplea como fuente de inspiración puede ser el de la utilización de uno de los  "grabados largos y estrechos" en el que aparece un híbrido humano con capucha al que un hombre le ofrece algo. Un detalle curioso de los Libros de Horas impresos es que muchos de los grabados se repetían en las distintas ediciones aunque el editor no fuese el mismo y cuando en ellos aparecía una figura solitaria indistintamente aparecía el grabado original o bien figuraba invertido. 
Situación algo más especial es aquella en que un monstruo figura en el grabado con cuatro patas y en la sillería tan sólo presenta dos. La escena en este caso no pertenece a los "grabados largos y estrechos" que solían figurar en la parte superior de la hoja de los Libros de Horas sino a los que decoraban la orla inferior y en la que eran menos frecuentes los motivos fantásticos que las escenas de género o religiosas.
El caso de un ave malhumorada que aparece en un friso que ha perdido el resto de la decoración podría haber sido copiado de muchos grabados pues no presenta demasiadas especificidades pero algunos detalles nos permiten ver que fue tallado a partir de uno de los "grabados largos y estrechos" que figuran en los primeros Libros de Horas impresos, y si observamos la parte izquierda del grabado nos faculta a imaginar que lo que ahora falta en la talla no son sino las hojas de acanto que también aparecen en otros frisos que aún están completos. Esto de las aves solitarias es una ornamentación muy frecuente en los Libros de Horas impresos y existen muchos "grabados largos y estrechos" con ellas; pero no parece que Rodrigo Alemán y su taller fuesen muy aficionados a plasmarlas sobre la madera; quizás porque un ave solitaria es tan sólo eso, un ave.
Un ejemplo de cómo Rodrigo Alemán y su taller utilizaron como modelo uno de los grabados anchos -"un simple rectángulo"-, con motivos fantásticos que aparece en la parte inferior del Libro de Horas es el pequeño friso de la sillería que muestra a una sirena pretendida por un híbrido  y un cuadrúpedo.
Lo de distinguir entre "grabados largos y estrechos" y los anchos o "un simple rectángulo" tiene su importancia como veremos luego, pues mientras entre los primeros existen bastantes variantes en el caso de estos últimos tan sólo hemos encontrado seis motivos con temas fantásticos. Este rápido repaso a los grabados con motivos fantásticos de los Libro de Horas impresos por Pigouchet nos ha permitido comprobar que Rodrigo Alemán y su taller dedicaron como modelos para la talla de los pequeños frisos o bandas decoradas de los estalos altos de la sillería -y que nos hallan llegado hasta la época actual-, a 6 grabados de "formato estrecho y alargado",
y a 2 grabados "anchos con motivos fantásticos".
¿Podemos suponer que los doce pequeños frisos que ahora faltan existieron alguna vez?. ¿Pudieron haber sido empleados algunos de los otro grabados que figuran en los Libros de Horas como modelos para su talla?. Repasemos los de formato ancho - "un simple rectángulo"- con representaciones fantásticas del Libro de Horas impreso conservado en la Catedral de Ciudad Rodrigo; existen tan sólo otros 4 que, además, prácticamente se repiten en los Libros impresos por Pigouchet desde la última década del siglo XV y que seguirán siendo utilizados en el siglo XVI en los editados por Thielman Kerver. Uno de los que con gran verosimilitud estuvo tallado en las sillas es el que muestra a un dragón de dos cabezas persiguiendo a tres hombres que huyen desnudos, pues no es difícil de suponer la imagen como incluida en el lenguaje figurado de algún predicador o en alguno de los exempla de los sermones medievales.
La excepción podría ser el grabado en el que aparecen tres hombres desnudos dos de ellos montados en caballitos. La razón de esta creencia se debe a que dicho grabado fue empleado para tallar una misericordia de la sillería de coro de la catedral de Zamora que se terminaba en aquellos momentos; es probable que su utilizador fuese un entallador que trabajase o hubiera trabajado en ambas sillerías (Dorotehhe Heim, por diversos motivos, supuso que Juan de Bruselas, maestro de la sillería de Zamora y que ya había colaborado en Toledo con Rodrigo Alemán, también labró en Ciudad Rodrigo)
Por su sencillez y simbolismo también es probable que el grabado en el que figuran dos hombres peleando a garrotazos se hubiera representado también en la sillería.
Y en este repaso no podía faltar la imagen de un mono a lomos de un cuadrúpedo -con un saco por silla de montar-, seguido por un salvaje que se aferra a su cola y le amenaza con un garrote.
Lo de los grabados de "formato estrecho y alargado" se presenta más problemático pues hemos visto maestre Rodrigo empleó para la talla algún otro grabado Philippe Pigouchet que no figura en el Libro de Horas conservado en Ciudad Rodrigo pero sí en otros del mismo impresor; esto ocurre con el que presenta a un híbrido caracterizado como obispo o abad mitrado enfrentado a un cuadrúpedo. Una variante del grabado en que aparece un hombre con capucha sentado que observa a un cuadrúpedo alado de dos patas puede ser otro con el mismo hombre pero observando esta vez a un ave. ¿Será uno de los faltantes?.
Más posibilidades de haber estado en uno de los pequeños frisos que faltan en la sillería lo presenta una figura que -podría ser un monje-, aparece "estercolando" mientras un encapuchado aflora de la concha de un caracol con un platillo en una de sus manos dispuesto a recoger los excrementos. En la Edad Media las imágenes, como el lenguaje, eran groseras y sencillas; al demonio se le asociaba a veces con los excrementos o con los olores viles, y la exposición del culo como opuesto a la cara podía ser la expresión de una burla superior a la de poner la imagen de un rostro sacando la lengua a alguien. Los predicadores, -y muchas de las imágenes de la decoración marginal estaban en estrecha relación con los exempla de los sermones- consideraban con frecuencia a los excrementos como una imagen del pecado mortal, y la imagen podía representar a los ojos de los clérigos del coro cómo la naturaleza pecaminosa de los monjes salía a la luz y el demonio de sus entrañas. Este grabado si bien no aparece en el libro de Ciudad Rodrigo si figura en muchas ediciones de Pigouchet y de Kerver.
Un grabado cuya utilización pudo no ser conflictiva y no muy difícil de realizar es aquel en el que figuran un cuadrúpedo enfadado y un reptil de dos patas. La famosa diatriba de San Bernardo en el siglo XII -"Apología ad Guillelmum Abbatem"-, en la que censuraba a los cluniacenses el lujo de sus edificios "... las pinturas demasiado curiosas, que atraen la atención de los que van a rezar y secan su devoción..." fue seguida de una parte menos conocida referida a otros lugares destinados a la gente común en la que decía: "los obispos ejercen sus funciones entre gente sabia y ruda. Tienen que hacer uso de los ornamentos materiales para elevar la devoción en la gente carnal, incapaz de cosas espirituales"; quizás este grabado gozase del beneplácito de San Bernardo.

Este rápido repaso a los grabados con motivos fantásticos de los Libros de Horas de aquellos años nos ha permitido comprobar que Rodrigo Alemán y su taller emplearon como modelos para la talla de los pequeños frisos o bandas decoradas de los estalos altos la sillería 6 grabados de "formato estrecho y alargado", y 2 grabados "anchos con motivos fantásticos" de libros impresos por Pigouchet. Y hemos imaginado que en las doce sillas en que ahora faltan los pequeños frisos pudieron existir 3 con tallas realizadas a partir de grabados de "formato estrecho y alargado",
y 3 o 4 en las que se utilizaron como modelos grabados "anchos con motivos fantásticos"; las bandas decoradas de las otras 5 sillas que carecen de ellas se habrían inspirado en motivos tomados de otras fuentes pues Rodrigo Alemán y su taller no emplearon para sus "inventivas" en la sillería del coro tan sólo el Libro de Horas impreso por Pigouchet.
Tampoco es de extrañar, por tanto, que el ejemplar del Libro de Horas impreso en 1504 que se conserva en la catedral de Ciudad Rodrigo haya perdido la portada y la encuadernación, pues además de los grabados utilizados para la talla de los pequeños frisos de las sillas altas hay que añadir que algunos otros del mismo libro fueron empleados como modelos para las misericordias.

BIBLIOGRAFÍA.
-Philippe Pigouchet (impr.), "Libro de Horas", Paris 1504.
-Rodrigo Alemán y taller, "Sillería de Coro", Ciudad Rodrigo, s. XVI (inicio).

NOTAS.
-Dado que este blog es un blog de divulgación y no académico me he permitido el "divertimento" de imaginar los pequeños frisos que faltan en los estalos altos de la sillería de coro de la catedral de Ciudad Rodrigo; cualquier parecido con la realidad será pura casualidad ... aunque tampoco tiene porque ser imposible.
-Las fotografías de los grabados del Libro de Horas impreso por Pigouchet se han tomado por internet del ejemplar impreso en 1498 que pertenece a la "Bibliotheque Sainte Genevieve" y del conservado en la Biblioteca del Congreso USA que corresponde a un ejemplar en portugués impreso en Paris el año 1500. Las fotografías de los grabados coloreados se han realizado a partir de un Libro de Horas impreso por Philippe Pigouchet en 1496 que se conserva en la Biblioteca Nacional de España.
Se ha consultado el facsímil -editado por Caja Duero en el año 2003-, del Libro de Horas impreso en 1504 en Paris por Philippe Pigouchet cuyo original se conserva en el Museo de la Catedral de Ciudad Rodrigo.

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